Huelga de zapatos

Cierto día un par de zapatos decidieron no trabajar más, no servirle más de apoyo y protección a su dueño y no siendo suficiente ello, convocaron a cuanto zapato conocían y empezaron una huelga laboral. A la convocatoria se unieron botas, botines, chanclas, sandalias, y toda clase de zapatos existentes.

La razón que el par de zapatos líderes argumentaron para la huelga, en su propia voz, era muy simple:

“Queremos que el hombre ponga los pies sobre la tierra”.

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