Jerónimo el caníbal

Hace dos días su madre había salido a buscar algo para darle de comer y aún no regresaba, su padre estaba preso por intentar robar una lata de salchichas en el supermercado y su hermanita estaba encargada de su cuidado.

Jerónimo tenía los ojos más grandes de lo normal y vidriosos, sin pestañas y amarillos en su contorno, sus labios blancos, su piel reseca, el poco cabello que le quedaba era demasiado delgado, sus manos y piernas eran flacas, solo el hueso cubierto por una piel destruida, su estómago hinchado brillaba y pareciera a punto de reventar, su pecho dejaba ver y contar una a una sus costillas, no tenía fuerza, parecía dormir siempre echado en su catre, ya no lloraba. Jerónimo sólo se cubre con una toalla de color verde llena de remiendos y su inseparable compañía son las moscas que lo rodean y esperan verlo dormir para siempre.

Jerónimo hace parte de esos miles de niños que no juegan, que no viven, que no se educan, que no sonríen. Él hace parte de esa abominable mayoría de miseria humana, de ese superviviente grupo que se entrega a la lenta y segura muerte entre la pobreza y la miseria, de ese olvidado conjunto de cuasi personas que no conocen la felicidad. Jerónimo hace parte de ese grupo de niños y niñas que tienen que convertirse en caníbales para poder alargar unos cuantos días más su existencia en este injusto mundo.

Caníbales, sí, eso fue lo que dije ¿Acaso no son caníbales aquellos que comen carne de su propia especie? Si, ustedes y yo sabemos que esos son los caníbales y, justamente eso, es lo que le tocó hacer a Jerónimo, desde adentro se comió su propia carne, sus propios músculos, su propio cuerpo. Ahora, sin miedo, al igual que las moscas que lo rodean, espera un eterno sueño.

Me abstengo de colocar alguna imagen que retrate este escrito por respeto a esos niños que sufren el terror del hambre.

3 comentarios:

JuanSe... dijo...

uy men!! pesado, cierto, sincero, maldita sea... y algunos siguen peleando por estar cada vez más flacos, dejan de comer y luego se dan cuenta que no pueden parar, mientras otros, como dicen las mamás, desean tener ese plato de comida que están rechazando...

un abrazo... gran escrito

Tatiana dijo...

Definitivamente esa es nuestra realidad, me conmoviste con este escrito, el hambre es un tema muy pesado...y aún mas, pienso yo, en los niños...me hace sentir impotente el saber que a diario miles de niños en el mundo se tienen que convertir en sus propios canibales e incluso en los de sus familias.De verdad que es para pensar y actuar.

Catalina Yepes L dijo...

Como los han dicho anteriormente es algo que nos pone a meditar... cuando tnemos un plato de comida al frente y le dicen por ejem a la mamá que no se la van a comer porque no les gusta lo que le sirvieron; piensen en todos esos niños canibales que estan a la espera de un plato de comida, como el que tú acabaste de negar o el que no te comiste... valoren las personas y las cosas mas de lo que puedan...