Juntos por siempre, el Sapito y la Princesa

Es sábado en la mañana y sapo brinca por todo el camino para llegar a la ventana que da a la habitación de la princesa. Ya estando allí, con un croar ambicioso, le hace saber a la princesa su presencia. Ella desde la ventana, con su mano le pide que espere mientras, con la otra, pasa un peine por su cabello.

Sapito estaba impaciente, la princesa al fin llegó, él saltó hasta la mano de ella y ella le sonrió. Se encontraron porque ese era el acuerdo de la noche anterior, irían hasta el viejo guayacán e intentarían de nuevo el momento mágico de la transformación, momento que conocían por los libros que guardan los cuentos de princesas y sapos.

De nuevo él en la mano de ella, ella con los ojos cerrados y él ansioso por lo que pudiera pasar. Sus labios nuevamente se encontraron y sapito abrazó el rostro de la princesa. El tiempo se detuvo nuevamente en ese beso que guardaba las esperanzas del cambio mágico.

Sapo soltó el rostro de la princesa, ella abrió sus ojos, todo seguía igual, sapo igual de sapo y princesa igual de princesa. La desilusión volvió a ellos, sapo saltó de la mano de la princesa, rompió el silencio y con voz de resignación dijo:

- Estoy dispuesto a dar un salto al lado y dejar que encuentres a tu verdadero príncipe azul.

La princesa, con su rostro iluminado por la franqueza, respondió de inmediato:

- Si te vas es porque así lo decides tú, yo quiero estar siempre a tu lado y no me importan las diferencias.

Sapo dio un salto de felicidad por lo que acababa de escuchar, la princesa se arrodilló ante él, luego acercó su rostro, cerró sus ojos y lo besó con amor, él cerró también los ojos y correspondió aquel beso. Sus labios se encontraban de nuevo y el tiempo se detenía otra vez. Cuando sapo y princesa abrieron los ojos, el mundo había cambiado mágicamente su realidad, sapo igual de sapo y princesa, ahora era una hermosa, verde y feliz ranita.

En los alrededores del lugar, después de mucho tiempo, se escuchaba esta historia de amor que cambió drásticamente las historias de cuentos de sapos y princesas.

Fin.

1 comentario:

Víctor H. Vélez Echeverri dijo...

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