‘Juliana’


Las lentejuelas en su diminuto traje de baño plateado reflejaban destellos de las luces que golpeaban su cuerpo y resaltaban su maravillosa figura; su cabello negro enmarañado ondeaba con cada uno de sus movimientos, sus ojos negros dejaban ver esa tristeza que escondía con esa sonrisa obligada para su baile, esa que se desgastaba cada noche. Sus manos asían los fríos tubos que sirven de soporte mientras mueve su cadera de lado a lado ante los ojos expectantes y morbosos de ebrios viejos, hombres ávidos de placer carnal y compañeras que esperaban su turno.

La música estridente ocultaba sus lamentos, las miradas y gritos vulgares de su público la hacían sentir asco de sí misma, de su trabajo, de su destino.

La canción que eligió para su presentación terminó y con ella su baile en la plataforma del centro del ‘grill’ y antes de que empezara la siguiente canción y la siguiente bailarina, una voz salida de los altavoces dijo su nombre y la convidó hacia la puerta roja, única de ese color allí, al lado de la barra. Después de haber hecho el negocio con el administrador, allí estaba yo esperándola, expectante por tenerla cerca.

Con una mirada de resignación, Juliana, así se hacía llamar, se acercó a la barra junto a la puerta roja preguntando que quién sería el siguiente. Por mi cabeza pasaron en un segundo imágenes de muchos hombres besándola y acariciándola, pero dije con voz tímida que el siguiente sería yo. Ella tomó mi mano y cruzamos juntos la puerta roja. Del otro lado nos esperaba una anciana para asignarnos la habitación y recordarnos que sólo contábamos con una hora para hacer lo que debíamos hacer.

En la habitación, Juliana descargó su bolso y abrió el cajón de la mesita de noche para sacar un preservativo. Se sentó en la cama y empezó a quitarse el cobertor que se había puesto al bajar de la plataforma de baile. Yo me senté en un pequeño taburete que estaba en el rincón de la habitación, encendí un cigarrillo para tratar de calmar las ansias y le dije que no se quitara el cobertor, que dejara su cuerpo tapado y que guardara de nuevo el preservativo. Ella, con un poco de disgusto dijo que estaba bien lo del cobertor pero que era muy obvio que no haría nada sin protección. Yo me paré del taburete, arrojé el cigarrillo al suelo, y me senté a su lado en la cama.

Dije su nombre y tomé su mano, ella me miró con algo de sorpresa. Me preguntó que qué era lo que en realidad buscaba. Yo le respondí con una mirada de cariño y un silencio que ni yo mismo entendí. Ella insistió y me recordó que sólo tenía una hora. – A ti, le dije mientras agachaba la cabeza.

- Es encantador el lunar que tienes en la base de tu cabellera, justo en tu cuello.

La sorpresa fue inevitable, su mirada me hizo la pregunta que sus palabras no pudieron.

- Si, respondí - Ese mismo lunar lo tengo yo – volteé mi cuerpo y se lo enseñé - es una herencia de mi madre, también lo tiene mi hermana Pilar, esa que a los 12 años salió de la casa de la mano de una pareja dizque asegurando una vida mejor.

Juliana se paró con rapidez, su rostro estaba pálido y de sus ojos se desprendieron un par de lágrimas. Se dejó caer al suelo y arrodillándose abrazó mis piernas y dijo mi nombre.

Le pedí a Pilar que se vistiera y que se marchara conmigo, ella no lo dudó.

4 comentarios:

Besito frutal ♥ dijo...

Excelente!
La unica crítica es que Juliana no me suena a nombre de striper, o bailarina.

Saludos!

Catalina Yepes L dijo...

Como todos tus escritos estuvo excelente!!! cada uno de ellos tiene su esencia te felicito.
Cata

mirelys dijo...

hermoso y con un excelente hilo narrativo, me encata este blog pues es uno de los pocos en los que encontraras siempre algo agradable para la lectura

JuanSe... dijo...

mijo!!! muy buenoooooooooooooooooo... en serio que me metí demasiado... hasta pude visualizar como se la comía... pa que me salgás con eso... y ps... lo del comentario de arriba del nombre... realmente yo aun no entiendo la gente cree que en los bares de stripper a las viejas les dan un librito con los nombres que pueden usar??... psss... realmente ellas se ponen el nombre que quieran... y ps... esas no son críticas si es que de pronto la había...

un abrazo gigante y un prospero dosmildiez para vos... nos seguimos leyendo..